LEUCEMIA

La leucemia consiste en la proliferación incontrolada de una población anómala de células de la sangre. Estas células anómalas infiltran la médula ósea, impidiendo la producción de las restantes células normales, e invaden la sangre y otros órganos. En función del tipo de blastos (células inmaduras) que intervengan en la leucemia se distinguen leucemias linfáticas, si intervienen los linfoblastos, los precursores de los linfocitos, o bien de leucemias mieloides,  si son los precursores de los glóbulos rojos, las plaquetas y del resto de leucocitos las células que originan el cáncer.

LEUCEMIA LINFOBLÁSTICA AGUDA

¿Qué es?

La leucemia linfoblástica aguda es una enfermedad en la que se encuentran demasiados glóbulos blancos en la sangre y la médula ósea.
Los linfocitos combaten las infecciones mediante la fabricación de unas sustancias llamadas anticuerpos, las cuales atacan a los gérmenes y otras bacterias nocivas presentes en el organismo. En los casos de leucemia linfoblástica aguda, los linfocitos en desarrollo no maduran y se vuelven demasiado numerosos, estos se encuentran luego en la sangre y en la médula ósea y se van acumulando en los tejidos linfáticos.

Incidencia

Tiene una incidencia entre 4-5 por 100,000 habitantes entre los 2 a 4 años de edad, disminuye durante la infancia tardía, la adolescencia y adultos jóvenes, para hacer un pequeño pico después de los 50 años (1/100,000 habitantes). Predomina en el sexo masculino.

Causas

Los posibles factores de riesgo que pueden aumentar la posibilidad de desarrollar la leucemia linfoblástica aguda incluyen ser hombre, de raza blanca, tratamiento previo con quimioterapia o exposición a altos niveles radiación. La exposición a ciertas sustancias químicas, incluyendo el tratamiento anterior con algunos medicamentos de quimioterapia y ciertos trastornos hereditarios, tales como el síndrome de Down o la anemia de Fanconi.

Signos y Síntomas

  • Sensación de debilidad o cansancio
  • Fiebre o sudores nocturnos
  • Hematomas en brazos y piernas, producidos por falta de plaquetas
  • Petequia (manchas planas del tamaño de una punta de alfiler, que aparecen debajo de la piel y se deben a un sangrado)
  • Falta de aliento
  • Pérdida de peso o de apetito
  • Dolores óseos, articulaciones y musculares
  • Dolor o sensación de saciedad debajo de las costillas
  • Masas indoloras en el cuello, debajo del brazo, el estómago o la ingle
  • Tener muchas infecciones

Aunque cualquier órgano puede estar infiltrado por los linfoblastos, los más frecuentemente afectados son el hígado, el bazo y los ganglios linfáticos.

Tratamiento

El tratamiento se realiza en tres fases: de inducción a la remisión, de consolidación/intensificación y de mantenimiento.
La fase de inducción a la remisión se basa siempre en quimioterapia intensiva, la administración de drogas por vía intravenosa con el objetivo de lograr que desaparezcan las células leucémicas de la sangre y la médula ósea permitiendo la producción normal de las otras células sanguíneas. Esta situación clínica de remisión completa suele alcanzarse tras el primer ciclo de tratamiento en el 80-85% de los adultos. Se considera que un paciente ha alcanzado la remisión completa cuando la cifra de linfoblastos en la médula ósea es inferior al 5% y la sangre se ha recuperado a valores normales.

A continuación debe efectuarse un tratamiento de consolidación/ intensificación con la finalidad de reducir la enfermedad residual. Comienza una vez que la leucemia está en remisión completa. El objetivo de las terapias de consolidación e intensificación es destruir las células leucémicas restantes que pueden no estar activas, pero pueden comenzar a reproducirse y causar una recaída. El número de ciclos y su composición puede variar en función de los distintos protocolos terapéuticos.

La tercera fase del tratamiento se llama de mantenimiento y tiene como objetivo destruir toda célula leucémica restante que pudiera reproducirse a largo plazo y producir una recaída. Su duración es de dos años. Durante todo este tiempo, de forma periódica y con la finalidad de eliminar posibles células leucémicas alojadas en el sistema nervioso, deben practicarse diversas punciones lumbares para administrar tratamiento en este nivel.

El tratamiento hasta ahora descrito es el que suele aplicarse a pacientes considerados de riesgo estándar, en especial si carecen de un hermano compatible. En los pacientes considerados de alto riesgo (con un elevado riesgo de recaída de la enfermedad, o tras una recaída) está indicada la realización de un trasplante de células madre hematopoyéticas (médula ósea, sangre periférica o sangre de cordón umbilical) a partir de un donante compatible (trasplante alogénico), idealmente un hermano histocompatible o, en su defecto, un donante voluntario no emparentado localizado a nivel mundial; o bien una unidad de sangre de cordón umbilical.

El trasplante autólogo de células madre hematopoyéticas no suele incluirse en los protocolos de tratamiento estandarizados de las leucemias linfoblásticas agudas debido al alto riesgo de recaídas (más de 60%) tras el mismo.

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